Andrea Berenguer es psicóloga en Pamplona. Su web no es un folleto bonito: es el sitio por el que le llegan pacientes que no la conocían. Esto es lo que se hizo, lo que ha pasado y qué parte de ello sirve para cualquier otra consulta.
El problema de Andrea era el de casi cualquier consulta que empieza: los pacientes llegaban por recomendación o por directorios de psicología. Las dos vías funcionan, pero tienen el mismo techo. La recomendación no se puede acelerar, y en un directorio compites en la misma pantalla con decenas de colegas y el orden lo decide el directorio, no tú.
Y quien busca un psicólogo rara vez lo hace en horario de oficina: busca de noche y desde el móvil. Si en ese momento no encuentra nada tuyo, acaba en la consulta del siguiente. Y no vuelve más tarde: se queda donde le cogieron el teléfono.
Cuatro cosas que antes no pasaban. El diseño importa, pero no es lo que trae pacientes.
Pacientes que nunca habían oído su nombre acaban en su consulta. No son contactos de su entorno ni recomendaciones: son personas que buscaban ayuda y la encontraron a ella.
Buena parte de estas búsquedas se hacen de madrugada y en fin de semana, cuando no hay nadie para coger el teléfono. Ahí es donde su web recoge la consulta que de otro modo se perdía.
No escribe para preguntar qué hace o si trata su problema: llega sabiendo que encaja. La primera conversación ya es sobre la cita, no sobre si merece la pena tenerla.
En un directorio apareces en una lista cuyo orden decide el directorio. Aquí no compite con nadie: quien entra ha buscado ayuda y la página le habla solo de ella.


La web le ha traído más de diez pacientes nuevos que no la conocían y que llegaron buscando en Google. No son formularios ni contactos: es gente que acabó sentada en su consulta.
Hoy le entran entre 2 y 6 pacientes nuevos al mes por esa vía. Es ella quien lleva la cuenta.
Y hubo una semana en la que le entraron cinco. Esa fue su mejor semana, no la media: en siete días se le llenó la agenda de primeras consultas.
Lo importante no es el número. Es que entran solos. Si vives del boca a boca, creces al ritmo que crece el boca a boca y no hay más. Si además apareces en Google cuando alguien de tu ciudad te necesita a las once de la noche, tienes otra puerta abierta, y esa no se cierra.
— Nuestra lectura del caso, en IA Reactiva
Si quieres los números concretos antes de decidirte, pídelos en la llamada y te los enseñamos.
El caso de Andrea es el de Andrea. Esto es lo que buscamos en cualquier consulta con la que trabajamos.
Tu consulta deja de depender solo del boca a boca y de los directorios. El boca a boca crece al ritmo que crece; esta vía no se para y no la decide nadie más.
El objetivo no es tráfico: es que te encuentre quien puede sentarse en tu consulta. Para una consulta presencial, mil visitas de fuera valen menos que diez de tu ciudad.
Google reordena sus resultados, tu competencia publica y una web que no se toca se va cayendo sola. Este canal se mantiene cada mes, así que sigue trayendo pacientes el año que viene y no solo el primero.
Porque un caso de éxito sin esta parte es un anuncio.
Depende de tu especialidad, de tu ciudad y de la competencia que tengas, así que si alguien te da una cifra sin conocer tu caso, se la está inventando. Andrea Berenguer, psicóloga en Pamplona, lleva más de diez pacientes desde que publicamos su web, y ahora le entran entre 2 y 6 al mes, según sus propias cuentas.
Las primeras consultas suelen llegar entre el segundo y el cuarto mes, cuando Google ya ha indexado la web y empieza a mostrarla en búsquedas locales. Antes de eso la web sirve, pero por el tráfico que le mandes tú: redes, tarjeta, boca a boca. El tráfico de Google no es inmediato.
En un directorio compites en la misma página con decenas de colegas y quien decide el orden es el directorio, no tú. En una página dedicada solo a ti no compites con nadie: quien entra ha buscado ayuda, lee sobre ti y te escribe sabiendo ya quién eres. Los directorios funcionan como complemento, no como sustituto.
En para qué sirve. Una web puede quedar muy bien y no aparecer nunca en Google, y entonces es un folleto caro: solo la ven las personas a las que tú les mandas el enlace. Lo que nosotros asumimos es que te encuentre quien está buscando, y que esa visita acabe en una cita. De eso respondemos y eso es lo que medimos.
Tener la web es el requisito; que la encuentren es otro trabajo. Una web bien hecha pero sin posicionamiento puede quedarse en la página cinco de Google y no recibir una sola visita. En el caso de Andrea el servicio incluyó las dos cosas, y es la razón por la que recibe pacientes y no solo visitas de conocidos.
Sí. Andrea está en Pamplona y el Centro La Biznaga en Melilla. El servicio se presta en remoto, así que la ciudad no es un problema: lo que cambia es el trabajo de posicionamiento local, que se adapta a la ciudad de cada consulta.
Una videollamada de 20-30 minutos, gratuita y sin compromiso. Vemos tu situación, en qué te buscan hoy en tu ciudad y si una web te compensa. Si creemos que no, te lo diremos.
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