Un asistente que coge el teléfono cuando todo el mundo está en producción, entiende qué piden y te deja el aviso con los datos recogidos.
Es la escena más repetida en la industria de aquí: suena el teléfono en la oficina y no hay nadie, porque la persona que lo lleva está en el almacén, en una entrega o atendiendo a otro. En un taller con cuatro o cinco personas, todas en producción, el teléfono queda desatendido media jornada.
Y el coste de eso no se ve en ninguna parte. Una llamada perdida no deja registro: no sabes si era un particular preguntando una tontería o un comprador con un pedido de cinco mil euros. Estadísticamente, algunas de esas eran lo segundo.
Un asistente de voz no sustituye a nadie: coge lo que se iba a perder. Entiende qué necesita quien llama, resuelve lo sencillo y te deja el aviso con nombre, teléfono y motivo cuando hace falta que llames tú. La llamada perdida pasa a ser una ficha en tu lista.
Las llamadas de cuando no hay nadie en la oficina, que en un taller son muchas más de las que parece. Ahí está casi todo el valor.
Pregunta lo básico y detecta si es una petición de presupuesto o una consulta que no te interesa. Te avisa en consecuencia.
Qué necesita, cantidades, plazo y cómo contactarle. Para que cuando devuelvas la llamada ya sepas de qué va.
No es un menú de "pulse uno". La persona explica lo que quiere como se lo explicaría a alguien, y el asistente lo entiende.
Y en inglés si vendes fuera. Que nadie cuelgue porque el asistente no le entiende.
En tu correo o tu WhatsApp, con todo recogido. Sin escuchar buzones de voz de uno en uno al final del día.
Se nota, y lo decimos al empezar la llamada. Lo que molesta a un cliente no es hablar con un asistente: es que el teléfono dé tono veinte veces y no conteste nadie.
Parte de 200 €/mes en las soluciones básicas, según volumen de llamadas. En un taller que pierde varias llamadas al día, la cuenta sale con un solo pedido recuperado.
En fabricación a medida, no: no tendría con qué. Lo que hace es recoger bien la petición para que tú presupuestes con los datos completos y a la primera.
Sí, y es lo más habitual para empezar. Aunque en talleres suele rendir más tenerlo también en jornada, que es cuando de verdad no hay nadie en la oficina.
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