Quitamos de encima el papeleo repetitivo que frena a un taller: presupuestos, albaranes, seguimiento de pedidos y la documentación que piden los clientes.
El patrón de la industria auxiliar de aquí es muy claro: mucha capacidad en el taller y una oficina mínima. Una persona, a veces el propio dueño, llevando presupuestos, albaranes, facturas, el teléfono y la documentación que piden los clientes grandes. Cuando esa persona se satura, no es que vaya más lento el papeleo: es que se dejan de contestar peticiones.
Y en industria hay una carga de papeleo que otros sectores no tienen: certificados, trazabilidad, documentación de calidad, partes de trabajo. Cuando trabajas para un astillero o para una empresa grande, eso no es opcional, y lo hace a mano la misma persona que hace todo lo demás.
La cuenta es sencilla: cuántas horas semanales se van en tareas que harías con los ojos cerrados. En los talleres con los que hablamos, entre ocho y veinte horas, y siempre de quien menos tiempo tiene. Esas horas son presupuestos sin enviar.
Que llegue la consulta y salga el borrador con tus precios y condiciones, listo para revisar. Es el cuello de botella que más pedidos cuesta.
Del pedido al albarán y del albarán a la factura sin volver a teclear los mismos datos. Cada copia manual es tiempo y un error esperando.
La papelería de calidad y trazabilidad que piden los clientes grandes, generada a partir de los datos del trabajo en lugar de rellenada a mano.
En qué fase está cada trabajo y a quién hay que avisar. Evita la llamada de "¿cómo va lo mío?" y la respuesta de "ahora lo miro".
Recordatorios de lo que está sin pagar, que en talleres pequeños es lo primero que se deja de reclamar por falta de tiempo.
Qué trabajos dejan margen y cuáles no, en automático. Es el dato que más decisiones cambia y el que casi nadie tiene.
Es donde más se nota, porque esas horas las está haciendo el dueño. No hace falta tener un departamento de administración ni sistemas complicados.
Casi nunca. Lo normal es conectar lo que ya usas. Solo proponemos cambiar algo si tu programa no permite conectarse de ninguna forma, y te lo decimos antes de empezar.
En buena medida sí, a partir de los datos que ya registras. Lo que no hacemos es firmar ni certificar nada: eso sigue siendo tuyo y de quien tenga la competencia para hacerlo.
Por el proceso que más horas te come, que en industria casi siempre es el presupuesto. En la consultoría gratuita los ordenamos por impacto y coste.
Una videollamada de 20-30 minutos, gratuita y sin compromiso. Miramos tu situación actual y te decimos con franqueza si esto te conviene o si hay algo más urgente.
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